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La cafeína perjudica el sueño nocturno menos que la nicotina, según uno de los estudios más amplios

Uno de los estudios del sueño longitudinales más grandes realizados hasta la fecha en entornos habituales sobre el uso nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y su implicación en el insomnio ha revelados que la cafeína tomada en las cuatro horas antes de acostarse no afecta a los parámetros del sueño, aunque no se puede decir lo mismo de la nicotina, según publican en la revista ‘Sleep’.
Las noches de insomnio se asocian con una serie de resultados adversos para la salud, como enfermedades cardiacas, presión arterial alta, diabetes y ciertos tipos de cáncer. Se cree que el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina perjudica el sueño.
Sin embargo, los estudios que examinan sus efectos sobre el sueño están limitados por muestras poblacionales de pequeño tamaño que no representan la diversidad racial y étnica o las medidas objetivas del sueño. Además, estas investigaciones se han llevado a cabo en laboratorios u observatorios.
Teniendo en cuenta la importancia para la salud pública de dormir bien por la noche y el uso generalizado de estas sustancias, relativamente pocos estudios han investigado a fondo la asociación entre el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y los parámetros del sueño.
Ahora, un estudio dirigido por un investigador de la Florida Atlantic University (FAU) con colaboradores del hospital Brigham and Women’s, Harvard T. H Chan School of Public Health, Harvard Medical School, Emory University the National Institutes of Health y el University of Mississippi Medical Center, constituye uno de las investigaciones longitudinales más grandes hasta la fecha para examinar el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina entre una cohorte afroamericana con resultados de sueño medidos objetivamente en sus entornos naturales.
Usando actigrafía (un sensor parecido a un reloj de pulsera) y diarios del sueño, los investigadores examinaron las asociaciones de noche a noche del uso nocturno de las ya mencionadas sustancias en la duración y la eficiencia del sueño y la vigilia después del inicio del mismo.
El estudio incluyó a 785 participantes y obtuvo un total de 5. 164 días de actigrafías y diarios de sueño que registraron la cantidad de alcohol, cafeína o nicotina que consumieron dentro de las cuatro horas antes de acostarse.
Los resultados del estudio pueden ser buenas noticias para los amantes del café, ya que los investigadores no encontraron una asociación entre el consumo de cafeína dentro de las cuatro horas antes de acostarse con ninguno de los parámetros del sueño.
Sin embargo, los investigadores advierten de que la dosis de cafeína y las variaciones individuales en la sensibilidad y tolerancia no pudieron medirse y pueden desempeñar un papel importante en la asociación entre el consumo de cafeína y el sueño.
En cambio, para los fumadores y aquellos que disfrutan de una bebida alcohólica con la cena, el estudio mostró que una noche de consumo de nicotina y / o alcohol dentro de las cuatro horas antes de acostarse se asoció a una peor continuidad del sueño que una noche sin estas sustancias, incluso después de controlar por edad, género, obesidad, nivel de educación, tener trabajo / clases al día siguiente y síntomas depresivos, ansiedad y estrés.
La nicotina fue la sustancia más fuertemente asociada con la interrupción del sueño, lo cual es otra razón más para dejar de fumar. Hubo una interacción estadísticamente significativa entre el uso nocturno de nicotina y el insomnio en relación con la duración del sueño.
Entre los participantes con insomnio, el uso nocturno de nicotina se asoció con una reducción promedio de 42, 47 minutos en la duración del sueño. Los efectos de la nicotina pueden ser particularmente significativos entre las personas con insomnio.
Los resultados de este estudio son especialmente significativos ya que se observaron en personas no seleccionadas por problemas de sueño y que generalmente tenían una alta eficiencia en el mismo. Además, se basaron en datos longitudinales para que las asociaciones pudieran tener en cuenta no solo las diferencias entre las personas, sino también las variaciones dentro de la persona en las exposiciones y covariables, como la edad, la obesidad, el nivel educativo, tener trabajo / clases al día siguiente o una sintomatología de salud mental.
“Los afroamericanos han estado subrepresentados en estudios que examinan las asociaciones de uso de nicotina, alcohol y cafeína en el sueño”, admite la doctora Christine E. Spadola, autora principal y profesora asistente en la Facultad de Trabajo Social Phyllis y Harvey Sandler de la FAU–. Esto es especialmente significativo porque los afroamericanos tienen más probabilidades de experimentar una corta duración del sueño y un sueño fragmentado en comparación con los blancos no hispanos, así como también más consecuencias perjudiciales para la salud asociadas con un sueño inadecuado que otros grupos raciales o étnicos”.
Estos hallazgos respaldan la importancia de las recomendaciones para la salud del sueño que promueven la restricción del uso nocturno de alcohol y nicotina para mejorar la continuidad del sueño.

Uno de los estudios del sueño longitudinales más grandes realizados hasta la fecha en entornos habituales sobre el uso nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y su implicación en el insomnio ha revelados que la cafeína tomada en las cuatro horas antes de acostarse no afecta a los parámetros del sueño, aunque no se puede decir lo mismo de la nicotina, según publican en la revista ‘Sleep’.
Las noches de insomnio se asocian con una serie de resultados adversos para la salud, como enfermedades cardiacas, presión arterial alta, diabetes y ciertos tipos de cáncer. Se cree que el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina perjudica el sueño.
Sin embargo, los estudios que examinan sus efectos sobre el sueño están limitados por muestras poblacionales de pequeño tamaño que no representan la diversidad racial y étnica o las medidas objetivas del sueño. Además, estas investigaciones se han llevado a cabo en laboratorios u observatorios.
Teniendo en cuenta la importancia para la salud pública de dormir bien por la noche y el uso generalizado de estas sustancias, relativamente pocos estudios han investigado a fondo la asociación entre el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y los parámetros del sueño.
Ahora, un estudio dirigido por un investigador de la Florida Atlantic University (FAU) con colaboradores del hospital Brigham and Women’s, Harvard T. H Chan School of Public Health, Harvard Medical School, Emory University the National Institutes of Health y el University of Mississippi Medical Center, constituye uno de las investigaciones longitudinales más grandes hasta la fecha para examinar el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina entre una cohorte afroamericana con resultados de sueño medidos objetivamente en sus entornos naturales.
Usando actigrafía (un sensor parecido a un reloj de pulsera) y diarios del sueño, los investigadores examinaron las asociaciones de noche a noche del uso nocturno de las ya mencionadas sustancias en la duración y la eficiencia del sueño y la vigilia después del inicio del mismo.
El estudio incluyó a 785 participantes y obtuvo un total de 5. 164 días de actigrafías y diarios de sueño que registraron la cantidad de alcohol, cafeína o nicotina que consumieron dentro de las cuatro horas antes de acostarse.
Los resultados del estudio pueden ser buenas noticias para los amantes del café, ya que los investigadores no encontraron una asociación entre el consumo de cafeína dentro de las cuatro horas antes de acostarse con ninguno de los parámetros del sueño.
Sin embargo, los investigadores advierten de que la dosis de cafeína y las variaciones individuales en la sensibilidad y tolerancia no pudieron medirse y pueden desempeñar un papel importante en la asociación entre el consumo de cafeína y el sueño.
En cambio, para los fumadores y aquellos que disfrutan de una bebida alcohólica con la cena, el estudio mostró que una noche de consumo de nicotina y / o alcohol dentro de las cuatro horas antes de acostarse se asoció a una peor continuidad del sueño que una noche sin estas sustancias, incluso después de controlar por edad, género, obesidad, nivel de educación, tener trabajo / clases al día siguiente y síntomas depresivos, ansiedad y estrés.
La nicotina fue la sustancia más fuertemente asociada con la interrupción del sueño, lo cual es otra razón más para dejar de fumar. Hubo una interacción estadísticamente significativa entre el uso nocturno de nicotina y el insomnio en relación con la duración del sueño.
Entre los participantes con insomnio, el uso nocturno de nicotina se asoció con una reducción promedio de 42, 47 minutos en la duración del sueño. Los efectos de la nicotina pueden ser particularmente significativos entre las personas con insomnio.
Los resultados de este estudio son especialmente significativos ya que se observaron en personas no seleccionadas por problemas de sueño y que generalmente tenían una alta eficiencia en el mismo. Además, se basaron en datos longitudinales para que las asociaciones pudieran tener en cuenta no solo las diferencias entre las personas, sino también las variaciones dentro de la persona en las exposiciones y covariables, como la edad, la obesidad, el nivel educativo, tener trabajo / clases al día siguiente o una sintomatología de salud mental.
“Los afroamericanos han estado subrepresentados en estudios que examinan las asociaciones de uso de nicotina, alcohol y cafeína en el sueño”, admite la doctora Christine E. Spadola, autora principal y profesora asistente en la Facultad de Trabajo Social Phyllis y Harvey Sandler de la FAU–. Esto es especialmente significativo porque los afroamericanos tienen más probabilidades de experimentar una corta duración del sueño y un sueño fragmentado en comparación con los blancos no hispanos, así como también más consecuencias perjudiciales para la salud asociadas con un sueño inadecuado que otros grupos raciales o étnicos”.
Estos hallazgos respaldan la importancia de las recomendaciones para la salud del sueño que promueven la restricción del uso nocturno de alcohol y nicotina para mejorar la continuidad del sueño.

Estar confinado y solo. Lo que esta crisis revela del gran mal oculto de nuestra época

RESUMEN

El Reino Unido creó hace dos años un ministerio de la Soledad. Vivirla de cerca por unas semanas puede ayudar a entender lo que supone sufrirla de forma crónica

El gran solitario Michel de Montaigne ya advertía de que es igual de fácil fracasar en soledad que en compañía. “Reclúyete en ti mismo, pero prepárate antes para acogerte allí; sería absurdo confiarte a ti mismo si no sabes gobernarte”, escribió el inventor del ensayo moderno. Las medidas de aislamiento impuestas a un tercio de la humanidad para frenar la expansión del coronavirus están sacando a la luz la epidemia oculta del siglo XXI.


Cuando el Gobierno del Reino Unido decidió crear un Ministerio para la Soledad, a finales de 2018, uno de cada cinco británicos aseguraba que se sentía solo la mayor parte del tiempo. 200. 000 personas mayores, averiguaron los sondeos, habían pasado más de un mes sin comunicarse con amigos o familiares. Múltiples estudios médicos han señalado la deriva física y mental a la que puede conducir un aislamiento involuntario. deterioro del sistema inmunológico, enfermedades cardiacas, alzhéimer o depresión. La trágica paradoja de la crisis actual es que puede conducir a muchas personas a encerrarse más en sí mismas a la vez que les prohíbe las herramientas para intentar salir de esa prisión.

 
Las buenas noticias, si es que algunas pueden surgir de esta debacle, son que las nuevas tecnologías de comunicación, la creciente sensación de comunidad que está surgiendo y la obligada ralentización de la vida, que ha permitido levantar la alfombra y descubrir lo que había debajo, han puesto el foco sobre un problema hasta ahora ignorado. “La soledad es un estado mental subjetivo. Mucha gente puede sentirse sola en medio de la multitud, ir a una fiesta y ser incapaces de conectar con nadie. Y otros pueden estar solos en casa, o con alguna otra persona, y sentirse muy a gusto consigo mismos”, empieza por aclarar la doctora Sarita Robinson, profesora titular de la escuela de psicología en la Universidad de Central Lancashire.

Unas 25.000 personas en España padecen narcolepsia

·         La SEN calcula que entre el 60% y el 80% de los pacientes que padecen narcolepsia pueden no estar diagnosticados.

·         Solo un 50-60% de pacientes presentan todos los síntomas característicos de esta enfermedad.

·         En un 40-50% de casos los primeros síntomas aparecen en la adolescencia.

·         La demora diagnóstica de la narcolepsia desde el inicio de los síntomas es algo superior a los 10 años.

·         Hasta un 60% de los pacientes con narcolepsia padecen otro trastorno del sueño adicional.

Hoy, 18 de marzo, es el Día Europeo de la narcolepsia, una enfermedad neurológica caracterizada  por somnolencia diurna excesiva, cataplejía, parálisis del sueño, sueño nocturno perturbado y/o alucinaciones antes del dormir o despertar, aunque solo un 50-60% de pacientes presentan todos los síntomas característicos de esta enfermedad. La Sociedad Española de neurología (SEN) calcula que actualmente, en España, hay unas 25. 000 personas pueden estar afectas por esta enfermedad, aunque la mayoría no estarían diagnosticadas.

“Aunque en los últimos años se ha mejorado considerablemente la detección de esta enfermedad, la narcolepsia sigue siendo una entidad infradiagnosticada, tanto por la variabilidad de los síntomas como por su carácter paulatino. Esto hace que aunque en un 40-50% de casos, los primeros síntomas de esta enfermedad aparezcan en la adolescencia, no sea hasta la edad adulta, cuando los síntomas se hacen más patentes, cuando los pacientes son diagnosticados”,  explica el Dr. Carles Gaig, Coordinador del grupo de Estudio  de Trastornos de la vigilia y sueño de la Sociedad Española de neurología.

Según un reciente estudio realizado en la Comunidad de Madrid y presentando en la última Reunión Anual de la SEN, la demora diagnóstica de la narcolepsia desde el inicio de los síntomas es algo superior a los 10 años. Una situación que se da, sobre todo, en aquellos casos con síntomas leves o cuando los pacientes padecen otro trastorno del sueño más evidente, ya que hasta un 60% de los casos de narcolepsia padecen, además, otro trastorno del sueño adicional. Y es principalmente cuando los pacientes ven que estos síntomas tienen repercusiones en el trabajo (40%), en el ámbito escolar o académico (23%) o en el ámbito laboral (20%) cuando deciden consultar su enfermedad.

La narcolepsia se produce como consecuencia de una anormal regulación del ciclo vigilia-sueño, debido a la pérdida de las neuronas que sintetizan la hipocretina. Y aunque la razón de esta pérdida de neuronas sea aún desconocida, aproximadamente el 50% de los pacientes, antes de ser diagnosticados, han vivido una situación de importante estrés emocional.  “Aunque aún se está investigado al respecto, son varios los estudios epidemiológicos que han identificado algunos factores ambientales o infecciosos podrían actuar como precipitantes de la enfermedad en pacientes genéticamente predispuestos. Los acontecimientos vitales estresantes parecen ser frecuentes en estos pacientes antes de la aparición del primer síntoma de la enfermedad, así como los cambios de hábitos de sueño, aunque sobre esto último aún no se sabe si se trata de un factor precipitante o una consecuencia precoz de la enfermedad”,  explica el Dr. Carles Gaig.

Presentar excesiva somnolencia diurna es el síntoma más habitual entre los pacientes que padecen narcolepsia, pero además, un 40% presenta conductas automáticas o sonambulismo, el 50% tiene dificultad para dormir bien por la noche, el 80% sufre episodios de cataplejía (episodios súbitos de debilidad muscular) y el 20% sufre de pesadillas, parálisis y alucinaciones, además de trastornos alimentarios, con tendencia a la obesidad.

Es precisamente la excesiva somnolencia y la cataplejía  los síntomas más invalidantes en estos pacientes, pero también las alteraciones neuropsicológicas, cognitivas y emocionales, así como los déficits de atención, memoria y funciones ejecutivas y signos de depresión, que en muchas ocasiones van asociados a esta enfermedad. Algunos estudios señalan que la depresión está presente entre el 20 y el 57% de los casos o que un 40-50% de los pacientes presentan problemas de memoria.

“Identificar correctamente a los afectados por esta enfermedad es el primer paso para mejorar la calidad de vida de los pacientes con narcolepsia. Ya que gracias a los tratamientos farmacológicos, pero también a los no farmacológicos, con técnicas de higiene del sueño  o apoyo psicosocial, un paciente con narcolepsia puede conseguir mejorar su calidad de vida. Además, se ha comprobado que el control sintomático y el seguimiento de los pacientes en Unidades Especializadas favorecen el correcto cumplimiento del tratamiento, a veces complejo”,  destaca el Dr. Carles Gaig. ”Pero, por el contrario, más dos tercios de las personas que padecen problemas de sueño no buscan ayuda profesional. Una pobre calidad del sueño nunca debe ser entendida como un proceso normal, sino todo lo contrario: es el momento de visitar a un profesional”.

Salud Mental España pide una asignatura de educación emocional en el sistema de enseñanza

La Confederación Salud Mental España reclama la implantación en el sistema educativo de una asignatura de educación emocional, con el fin de «dotar a los más jóvenes de las herramientas personales necesarias para afrontar las situaciones complejas de la vida».

Así lo pone de relieve el presidente de Salud Mental España,  Nel González Zapico,  en un artículo en el boletín ‘Cermi. es semanal’, cuya edición 380 ha sido publicada este viernes. Se puede acceder a todos los contenidos de este nuevo número en este enlace.

El presidente de Salud Mental aborda la importancia de ver el bienestar personal como un derecho humano,  algo fundamental, a su juicio, para que se dé cumplimiento a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). «El bienestar personal abarca múltiples ámbitos y se enmarca dentro de otros derechos fundamentales, como la educación, el trabajo, la protección a los colectivos vulnerables o la adecuada atención sanitaria», apunta.
 
En este sentido, advierte de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que los problemas de salud mental serán en 2030 la primera causa de discapacidad en jóvenes y adultos. «Es evidente que la salud mental es algo que puede afectar al bienestar de las personas. Si todas y todos trabajamos en una misma dirección, podremos evitar que esta predicción se cumpla», remarca González Zapico.

El abordaje multidisciplinar de los trastornos de la conducta alimentaria, clave para la evolución de los pacientes

Se trata de la tercera enfermedad en frecuencia, tras el asma y la obesidad, entre las adolescentes, y la alteración psiquiátrica más común en mujeres jóvenes. Por ello, la intervención coordinada de equipos multidisciplinares y el seguimiento es clave para la evolución clínica de los pacientes.


Este tipo de trastornos tienen un origen multifactorial (biológico, psicológico, familiar y sociocultural) y se caracterizan por ser prolongados en el tiempo, causar daño a la salud y afectar en las relaciones sociales de los pacientes

Desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) recuerdan que la complejidad del tratamiento precisa de una intervención coordinada de equipos multidisciplinares y el seguimiento a largo plazo de cada caso, que deben ser abordados de manera individualizada.


Los trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos (TCA) están motivados por un comportamiento patológico frente a la toma de alimentos y una obsesión por el control de peso y la imagen corporal, acompañados de una percepción distorsionada de la misma. En este sentido, desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) recuerdan que son trastornos de origen multifactorial (biológico, psicológico, familiar y sociocultural) y que la pauta para que sean considerados como tal es que se trate de un comportamiento prolongado en el tiempo, que cause un daño significativo a la salud y/o capacidad física y que repercuta, además, en las relaciones sociales de la persona que lo padece.

Las madres de Inglaterra se someterán a un chequeo físico y mental seis semanas después de dar a luz

Cada año, 600. 000 mujeres dan a luz en Inglaterra. Y ninguna de ellas se vigila a sí misma. El bebé ocupa todo el protagonismo en la familia pero, a menudo, las mujeres suelen presentar a largo plazo problemas en su periné, con el suelo pélvico o depresión.  Cuando quieren poner remedio es, en numerosas ocasiones, tarde.

Por suerte, esta situación cambiará a partir del próximo mes de abril. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (National Health Service, NHS) empezará a evaluar a las mujeres para asegurar su bienestar físico y mental, tal y como explica « The Guardian». La medida supondrá un coste de 12 millones de libras (unos 14 millones de euros).

 

«Esta financiación adicional para el control postnatal permitirá a los médicos de familia garantizar que la madre reciba un control materno adecuado, así como el bebé, lo cual es crucial. Sabemos que para algunas mujeres con enfermedades mentales relacionadas con el embarazo, si un médico de cabecera las identifica temprano, pueden ser tratadas y evitar que se intensifique», asegura Gill Walton, directora ejecutiva de la organización británica de matronas Royal College of Midwives, a «The Guardian».


«Hay más de 600. 000 nacimientos cada año en Inglaterra y asegurar que la3s nuevas mamás y sus bebés tengan el mejor comienzo es un compromiso clave del plan a largo plazo del NHS», cuenta la doctora Nikita Kanani, directora médica de atención primaria del NHS.

La organización benéfica NCT, que ofrece apoyos a las familias durante los primeros 1. 000 días del nacimiento del bebé, ha estado presionando a los ministros y jefes del NHS durante años para «introducir controles postnatales después de que su investigación descubriera que casi la mitad de los problemas de salud mental de las nuevas madres no estaban siendo identificados por profesionales de la salud».

«Es una noticia fantástica que NHS Inglaterra haya respondido a nuestras llamadas para mejores controles de salud mental postnatal. Este es un gran paso adelante y significa que más madres recibirán apoyo para hablar sobre sus problemas de salud mental y obtener la ayuda que necesitan», ha declarado al diario Angela McConville, directora ejecutiva de NCT.

ESTADO ACTUAL DEL TRATAMIENTO DE LA MELANCOLÍA RESISTENTE CON ESKETAMINA. ASPECTOS FARMACOLÓGICOS Y CLÍNICOS

La depresión melancólica o melancolía (DM) afecta a más del 4% de la población. Además, el 30% de las personas afectadas no logran la remisión con las opciones de tratamiento disponibles actualmente. Dichos casos pueden clasificarse como melancolía resistente al tratamiento (MRT). Los fármacos antidepresivos (ADs) empleados actualmente tienen limitaciones por su inicio lento de acción que varía de 2 a 4 semanas y por la aparición de efectos adversos.   Un creciente número de publicaciones han  demostrado la efectividad de la esketamina para tratar la MRT y la DM con ideación suicida. Actúa como un antagonista del receptor (R) no competitivo del glutamatérgico N-metilo-D-aspartato (NMDA). La esketamina sigue planteando ciertos recelos por los efectos secundarios psicotomiméticos, el riesgo potencial de abuso y la falta de datos a largo plazo sobre su seguridad y eficacia. La esketamina parece ser una terapia efectiva cuando se combina con ADs orales en pacientes con DM.

Tiene un valor especial debido al rápido inicio de su acción. Sin embargo, se necesitan estudios clínicos a largo plazo para determinar su perfil de seguridad. El 5 de marzo de 2019  la Administración de drogas y Alimentos de los Estados Unidos  (FDA)  y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) el 18 de diciembre aprobaron la esketamina intranasal (i. n. ) para el tratamiento de la MRT.  

Los trastornos alimentarios multiplican por cuatro el riesgo de adicción al ejercicio

RESUMEN

La adicción al ejercicio es casi cuatro veces más común entre las personas con un trastorno alimentario, según una nueva investigación de la Universidad Anglia Ruskin (ARU), publicada este viernes en la revista ‘Eating and Weight Disorderses’.

Se trata de la primera investigación en medir las tasas de adicción al ejercicio en grupos de personas con y sin las características de un trastorno alimentario. El metanálisis examinó los datos de 2. 140 participantes en nueve estudios diferentes, incluidos el Reino Unido, Estados Unidos, Australia e Italia.

Los investigadores comprobaron que las personas que muestran características de un trastorno alimentario tienen 3, 7 veces más probabilidades de sufrir adicción al ejercicio que las personas que no muestran indicios de un trastorno alimentario.

El director del estudio, Mike Trott, investigador de doctorado en Ciencias del Deporte en la Universidad Anglia Ruskin (ARU), señala que “se sabe que las personas con trastornos alimentarios tienen más probabilidades de mostrar una personalidad adictiva y comportamientos obsesivo-compulsivos. También somos conscientes de que tener una relación poco saludable con la comida a menudo significa una mayor cantidad de ejercicio, pero esta es la primera vez que se calcula un factor de riesgo”.

Comportamientos como elegir comida sana o medir las cantidades ayuda a mantenerse tras la pérdida de peso, según estudio

Elegir comida sana, racionalizar las cantidades de la misma y tener una mentalidad positiva son algunas de las estrategias y comportamientos más efectivos para mantenerse en la línea después de haber perdido peso, según los resultados de un estudio de la Universidad Politécnica de California (Estados Unidos) y publicado en la revista ‘Obesity’.

Los investigadores encuestaron a en torno 5. 000 miembros del programa ‘Weight Watchers’ (‘Controladores de peso’), que afirmaron haber perdido más de 20 kilos y haberlos mantenido durante más de tres años, con el fin de observar sus estrategias de mantenimiento. Así, los autores del estudio compararon este grupo con un grupo de control de más de 500 personas con obesidad que no aumentaban ni perdían más de 2 kilogramos en un período superior a cinco años.

Así, el equipo de investigación examinó 54 comportamientos relacionados con la gestión del peso. En comparación con el grupo de individuos que se mantenía estable, el grupo de pérdida de peso que se mantenía usaba más frecuentemente estrategias como ajustar diariamente las cantidades de comida, grabar lo que comían cada día, además de medir las comidas en comparación a lo que ingerían en el pasado. Además, sostenían una actitud positiva de cara a una posible recuperación de peso.

En este sentido, los investigadores también encontraron que estos comportamientos en relación a la comida se volvieron más fáciles y arraigados con el tiempo en el grupo de aquellos que mantenían su pérdida de peso.

“La gente que mantenía su peso de forma satifactoria registró una mayor frecuencia y repetición en cuanto a las elecciones de comida sana”, ha expresado la líder del estudio, Suzanne Phelan. “Las elecciones más sanas también se vuelven automáticas con el tiempo cuanto más continúe la gente tomando estas decisiones”, ha añadido.

Estos hallazgos están animando a aquellos que trabajan en el mantenimiento de la pérdida de peso. Así, a lo largo del tiempo, “mantenerse podría ser más fácil, requiriendo menos esfuerzo intencional”, ha expresado la experta.

“La pérdida de peso exitosa se asocia a gran variedad de beneficios para la salud”, ha apuntado Phelan. “La mejora en la calidad de vida observada entre aquellos que perdieron peso y se mantuvieron podría servir como un principio motivador para personas que actualmente trabajan en mantener su peso a largo plazo”, ha añadido.

Asimismo, los resultados de este estudio pueden ayudar a que la gente se enfoque en estrategias que tienen más probabilidad de ser eficaces a la hora de mantenerse en su pérdida de peso.

El neurólogo David Ezpeleta, nuevo miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Neurología

RESUMEN

El doctor David Ezpeleta Echávarri, natural de Pamplona, acaba de ser elegido secretario de la Junta Directiva y responsable del Área de Cultura e Historia de la Sociedad Española de neurología (SEN), sociedad científica constituida por más de 3. 000 miembros, entre los que se incluyen la gran mayoría de los neurólogos españoles y otros profesionales sanitarios interesados en la neurología.

Como secretario y responsable del Área de Cultura e Historia de la SEN se encargará de coordinar las relaciones con la Junta Electoral y con el Comité de Arbitraje, así como del control y actualización de los Libros, documentos, bases de datos, personal e instalaciones de la Sociedad Española de neurología. También dirigirá el Área de Cultura, el Área de Historia y Museo-Archivo Histórico de la SEN.

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra, David Ezpeleta hizo la residencia de neurología en el hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid. En la actualidad ejerce como neurólogo en el hospital Universitario Quirónsalud Madrid, la Fundación Vianorte-Laguna de Madrid y el hospital San Juan de Dios de Pamplona.

Investigadores estadounidenses identifican seis variantes genéticas relacionadas con la ansiedad

Investigadores de la Universidad de Yale (Estados Unidos) han identificado, tras analizar el genoma de unos 200. 000 veteranos militares, seis variantes genéticas que están relacionadas con la ansiedad, alguna de las cuales ya se habían asociado con el trastorno bipolar o la esquizofrenia.

“Si bien se han realizado muchos estudios sobre las bases genéticas de la depresión, muchos menos han buscado variantes relacionadas con la ansiedad, trastornos que afectan a 1 de cada 10 estadounidenses”, han dicho los investigadores, cuyo trabajo ha sido publicado en el ‘American Journal of Psychiatry’.

Solo un tercio de las personas con trastornos de ansiedad reciben tratamiento, si bien algunas formas de psicoterapia, como la terapia cognitiva conductual, han demostrado ser efectivas, al igual que medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

En otros campos de la medicina, los estudios genéticos han llevado a enfoques de medicina de precisión, adaptando el tratamiento farmacológico a los perfiles genéticos y bioquímicos individuales de los pacientes, para una serie de enfermedades.

Ante este escenario, en el nuevo trabajo los expertos han observado que algunas variantes estaban vinculadas a genes que ayudan a gobernar la actividad genética o a un gen involucrado en el funcionamiento de los receptores de la hormona sexual estrógeno.

Si bien este hallazgo podría ayudar a explicar los motivos por los que las mujeres tienen más del doble de probabilidades que los hombres de sufrir trastornos de ansiedad, los investigadores han informado de que la variante que afecta a los receptores de estrógenos se identificó en una cohorte de veteranos compuesta principalmente por hombres.

Otra de las variantes del gen de ansiedad recientemente descubiertas, MAD1L1, cuya función no se comprende completamente, también ha tenido una presencia muy notable en la investigación. Las variantes de este gen ya se han relacionado con el trastorno bipolar, el trastorno de estrés postraumático y la esquizofrenia.

“Uno de los objetivos de esta investigación es encontrar genes de riesgo importantes que estén asociados con el riesgo de muchos rasgos psiquiátricos y de comportamiento para los que no tenemos una buena explicación”, han apostillado los científicos.

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