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La cafeína perjudica el sueño nocturno menos que la nicotina, según uno de los estudios más amplios

Uno de los estudios del sueño longitudinales más grandes realizados hasta la fecha en entornos habituales sobre el uso nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y su implicación en el insomnio ha revelados que la cafeína tomada en las cuatro horas antes de acostarse no afecta a los parámetros del sueño, aunque no se puede decir lo mismo de la nicotina, según publican en la revista ‘Sleep’.
Las noches de insomnio se asocian con una serie de resultados adversos para la salud, como enfermedades cardiacas, presión arterial alta, diabetes y ciertos tipos de cáncer. Se cree que el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina perjudica el sueño.
Sin embargo, los estudios que examinan sus efectos sobre el sueño están limitados por muestras poblacionales de pequeño tamaño que no representan la diversidad racial y étnica o las medidas objetivas del sueño. Además, estas investigaciones se han llevado a cabo en laboratorios u observatorios.
Teniendo en cuenta la importancia para la salud pública de dormir bien por la noche y el uso generalizado de estas sustancias, relativamente pocos estudios han investigado a fondo la asociación entre el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y los parámetros del sueño.
Ahora, un estudio dirigido por un investigador de la Florida Atlantic University (FAU) con colaboradores del hospital Brigham and Women’s, Harvard T. H Chan School of Public Health, Harvard Medical School, Emory University the National Institutes of Health y el University of Mississippi Medical Center, constituye uno de las investigaciones longitudinales más grandes hasta la fecha para examinar el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina entre una cohorte afroamericana con resultados de sueño medidos objetivamente en sus entornos naturales.
Usando actigrafía (un sensor parecido a un reloj de pulsera) y diarios del sueño, los investigadores examinaron las asociaciones de noche a noche del uso nocturno de las ya mencionadas sustancias en la duración y la eficiencia del sueño y la vigilia después del inicio del mismo.
El estudio incluyó a 785 participantes y obtuvo un total de 5. 164 días de actigrafías y diarios de sueño que registraron la cantidad de alcohol, cafeína o nicotina que consumieron dentro de las cuatro horas antes de acostarse.
Los resultados del estudio pueden ser buenas noticias para los amantes del café, ya que los investigadores no encontraron una asociación entre el consumo de cafeína dentro de las cuatro horas antes de acostarse con ninguno de los parámetros del sueño.
Sin embargo, los investigadores advierten de que la dosis de cafeína y las variaciones individuales en la sensibilidad y tolerancia no pudieron medirse y pueden desempeñar un papel importante en la asociación entre el consumo de cafeína y el sueño.
En cambio, para los fumadores y aquellos que disfrutan de una bebida alcohólica con la cena, el estudio mostró que una noche de consumo de nicotina y / o alcohol dentro de las cuatro horas antes de acostarse se asoció a una peor continuidad del sueño que una noche sin estas sustancias, incluso después de controlar por edad, género, obesidad, nivel de educación, tener trabajo / clases al día siguiente y síntomas depresivos, ansiedad y estrés.
La nicotina fue la sustancia más fuertemente asociada con la interrupción del sueño, lo cual es otra razón más para dejar de fumar. Hubo una interacción estadísticamente significativa entre el uso nocturno de nicotina y el insomnio en relación con la duración del sueño.
Entre los participantes con insomnio, el uso nocturno de nicotina se asoció con una reducción promedio de 42, 47 minutos en la duración del sueño. Los efectos de la nicotina pueden ser particularmente significativos entre las personas con insomnio.
Los resultados de este estudio son especialmente significativos ya que se observaron en personas no seleccionadas por problemas de sueño y que generalmente tenían una alta eficiencia en el mismo. Además, se basaron en datos longitudinales para que las asociaciones pudieran tener en cuenta no solo las diferencias entre las personas, sino también las variaciones dentro de la persona en las exposiciones y covariables, como la edad, la obesidad, el nivel educativo, tener trabajo / clases al día siguiente o una sintomatología de salud mental.
“Los afroamericanos han estado subrepresentados en estudios que examinan las asociaciones de uso de nicotina, alcohol y cafeína en el sueño”, admite la doctora Christine E. Spadola, autora principal y profesora asistente en la Facultad de Trabajo Social Phyllis y Harvey Sandler de la FAU–. Esto es especialmente significativo porque los afroamericanos tienen más probabilidades de experimentar una corta duración del sueño y un sueño fragmentado en comparación con los blancos no hispanos, así como también más consecuencias perjudiciales para la salud asociadas con un sueño inadecuado que otros grupos raciales o étnicos”.
Estos hallazgos respaldan la importancia de las recomendaciones para la salud del sueño que promueven la restricción del uso nocturno de alcohol y nicotina para mejorar la continuidad del sueño.

Uno de los estudios del sueño longitudinales más grandes realizados hasta la fecha en entornos habituales sobre el uso nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y su implicación en el insomnio ha revelados que la cafeína tomada en las cuatro horas antes de acostarse no afecta a los parámetros del sueño, aunque no se puede decir lo mismo de la nicotina, según publican en la revista ‘Sleep’.
Las noches de insomnio se asocian con una serie de resultados adversos para la salud, como enfermedades cardiacas, presión arterial alta, diabetes y ciertos tipos de cáncer. Se cree que el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina perjudica el sueño.
Sin embargo, los estudios que examinan sus efectos sobre el sueño están limitados por muestras poblacionales de pequeño tamaño que no representan la diversidad racial y étnica o las medidas objetivas del sueño. Además, estas investigaciones se han llevado a cabo en laboratorios u observatorios.
Teniendo en cuenta la importancia para la salud pública de dormir bien por la noche y el uso generalizado de estas sustancias, relativamente pocos estudios han investigado a fondo la asociación entre el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y los parámetros del sueño.
Ahora, un estudio dirigido por un investigador de la Florida Atlantic University (FAU) con colaboradores del hospital Brigham and Women’s, Harvard T. H Chan School of Public Health, Harvard Medical School, Emory University the National Institutes of Health y el University of Mississippi Medical Center, constituye uno de las investigaciones longitudinales más grandes hasta la fecha para examinar el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina entre una cohorte afroamericana con resultados de sueño medidos objetivamente en sus entornos naturales.
Usando actigrafía (un sensor parecido a un reloj de pulsera) y diarios del sueño, los investigadores examinaron las asociaciones de noche a noche del uso nocturno de las ya mencionadas sustancias en la duración y la eficiencia del sueño y la vigilia después del inicio del mismo.
El estudio incluyó a 785 participantes y obtuvo un total de 5. 164 días de actigrafías y diarios de sueño que registraron la cantidad de alcohol, cafeína o nicotina que consumieron dentro de las cuatro horas antes de acostarse.
Los resultados del estudio pueden ser buenas noticias para los amantes del café, ya que los investigadores no encontraron una asociación entre el consumo de cafeína dentro de las cuatro horas antes de acostarse con ninguno de los parámetros del sueño.
Sin embargo, los investigadores advierten de que la dosis de cafeína y las variaciones individuales en la sensibilidad y tolerancia no pudieron medirse y pueden desempeñar un papel importante en la asociación entre el consumo de cafeína y el sueño.
En cambio, para los fumadores y aquellos que disfrutan de una bebida alcohólica con la cena, el estudio mostró que una noche de consumo de nicotina y / o alcohol dentro de las cuatro horas antes de acostarse se asoció a una peor continuidad del sueño que una noche sin estas sustancias, incluso después de controlar por edad, género, obesidad, nivel de educación, tener trabajo / clases al día siguiente y síntomas depresivos, ansiedad y estrés.
La nicotina fue la sustancia más fuertemente asociada con la interrupción del sueño, lo cual es otra razón más para dejar de fumar. Hubo una interacción estadísticamente significativa entre el uso nocturno de nicotina y el insomnio en relación con la duración del sueño.
Entre los participantes con insomnio, el uso nocturno de nicotina se asoció con una reducción promedio de 42, 47 minutos en la duración del sueño. Los efectos de la nicotina pueden ser particularmente significativos entre las personas con insomnio.
Los resultados de este estudio son especialmente significativos ya que se observaron en personas no seleccionadas por problemas de sueño y que generalmente tenían una alta eficiencia en el mismo. Además, se basaron en datos longitudinales para que las asociaciones pudieran tener en cuenta no solo las diferencias entre las personas, sino también las variaciones dentro de la persona en las exposiciones y covariables, como la edad, la obesidad, el nivel educativo, tener trabajo / clases al día siguiente o una sintomatología de salud mental.
“Los afroamericanos han estado subrepresentados en estudios que examinan las asociaciones de uso de nicotina, alcohol y cafeína en el sueño”, admite la doctora Christine E. Spadola, autora principal y profesora asistente en la Facultad de Trabajo Social Phyllis y Harvey Sandler de la FAU–. Esto es especialmente significativo porque los afroamericanos tienen más probabilidades de experimentar una corta duración del sueño y un sueño fragmentado en comparación con los blancos no hispanos, así como también más consecuencias perjudiciales para la salud asociadas con un sueño inadecuado que otros grupos raciales o étnicos”.
Estos hallazgos respaldan la importancia de las recomendaciones para la salud del sueño que promueven la restricción del uso nocturno de alcohol y nicotina para mejorar la continuidad del sueño.

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Expertos abogan por prevenir el suicidio desde la adolescencia y hacer un seguimiento cercano tras un intento

RESUMEN

Expertos reunidos en el segundo ‘Encuentro con Expertos’, organizado por la Fundación Economía y Salud y la Fundación Casaverde, han destacado la importancia de prevenir el suicidio desde la adolescencia, implantando en los colegios programas educativos, y hacer un seguimiento “muy cercano” a las personas que han intentado suicidarse.

Aunque las tasas de suicidio en España son más bajas que en otros países europeos del entorno, como por ejemplo Portugal o Francia, este problema es la primera causa de muerte externa y se calcula que unas 3. 500 personas deciden acabar con su vida cada año, lo que, tal y como ha comentado el presidente de las dos fundaciones organizadoras del encuentro, Alberto Giménez Artés, supone que una persona se suicida cada dos horas.

En el 50 por ciento de estos casos hay detrás un trastorno mental que o no está tratado o si lo está no es el adecuado. Y es que, tal y como ha comentado el director general de coordinación sociosanitaria de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Carlos Mur, quien, además, ha comentado que el 1, 1 por ciento de la población española padece esquizofrenia, el 1, 5 por ciento trastorno bipolar, el 6, 5 por ciento cuadros de depresión y el 9 por ciento síntomas de ansiedad. Además, se calcula que el 18 por ciento ha padecido, padece o padecerá una enfermedad mental.

“Es necesario intensificar los esfuerzos en la detección y en el tratamiento precoz”, ha dicho Giménez Artés, tras recordar que por cada euro invertido en tratamiento precoz hay una tasa de reversión de unos 5, 3 euros. Del mismo modo se ha pronunciado la coordinadora de la Oficina Regional de Salud Mental de la Comunidad de Madrid, Mercedes Navío, quien ha informado de que el gasto sanitario dedicado a la salud mental representa un 5 por ciento del PIB.

Así, y tras comentar algunos de los planes contra el suicidio implantados en la Comunidad de Madrid, Navío ha asegurado que las actuaciones para prevenir las conductas suicidas son “eficaces” y, al mismo tiempo, “coste efectivas”. En este sentido, ha comentado que las estrategias de contacto directo con las personas que han intentado suicidarse en alguna ocasión logran una reducción de un 25 por ciento del riesgo de que vuelva a intentarlo.

“La Organización Mundial de la Salud y varios meta-análisis han señalado que las intervenciones más efectivas son simples, pero deben estar hechas en el momento de la urgencia y se les debe dar una continuidad cercana en cuanto a las citas”, ha apostillado la jefa del servicio de psiquiatría de Salud Mental del hospital Universitario La Paz de Madrid, María Fe Bravo.

Finalmente, el portavoz de la Asociación para la prevención del suicidio, José Carlos Soto, ha reiterado la importancia de que desde los colegios se lleven a cabo intervenciones para prevenir y diagnosticar precozmente los trastornos mentales y, por ende, las ideas suicidas. “Están muy bien las intervenciones en los hospitales pero hay que empezar a trabajar en los colegios. La prevención más importante es que cualquiera sepa qué hay que hacer para detectar una situación suicida, pero no hay nada”, ha zanjado.

¿Está deteriorado el filtrado atencional en la esquizofrenia?

RESUMEN

La evidencia reciente sugiere que la esquizofrenia implica hiperenfoque, un enfoque inusualmente estrecho pero intenso de los recursos de procesamiento.

Esto parece contradecir la idea clásica de que la esquizofrenia implica un deterioro en la capacidad de enfocarse en información relevante y filtrar información irrelevante.

Aquí, revisamos un conjunto de estudios que sugieren que el filtrado atencional se ve afectado en personas con esquizofrenia y otro conjunto de estudios que sugieren que el filtrado atencional no se ve afectado o incluso se mejora en estos individuos.

Considerable evidencia respalda ambas conclusiones, y proponemos 3 formas potenciales de conciliar la evidencia conflictiva. Primero, el filtrado atencional deteriorado puede ocurrir principalmente durante períodos de psicosis activa, siendo el hiperenfoque parte del amplio patrón de deterioro cognitivo que persiste independientemente del nivel de síntomas positivos. En segundo lugar, la esquizofrenia puede implicar un hiperenfoque en la modalidad visual y un filtrado atencional deteriorado en la modalidad auditiva. Tercero, la atención puede dirigirse hacia entradas irrelevantes como resultado de un control ejecutivo deteriorado, y el hiperenfoque en esas entradas puede ser funcionalmente equivalente a una falla en el filtrado atencional.

Dadas las observaciones clínicas generalizadas y los informes en primera persona del filtrado atencional deteriorado en la esquizofrenia, será importante que la investigación futura pruebe estas posibilidades.

Salud integral y suicidio. A propósito del Día Mundial de la Salud Mental

Manuel Martín Carrasco, vicepresidente de la SEP, reivindica en este artículo la necesidad de una estrategia nacional multisectorial integral para prevenir el suicidio, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental que se celebró ayer, 10 de octubre.

La salud es uno de los recursos más valiosos que tenemos las personas. Y uno de los que más interés despierta. Por ejemplo, una búsqueda simple en Google con el término “Salud” arroja la cifra de 1. 550 millones de resultados, mientras que “Dios” se queda en 495 millones. En realidad lo consideramos el último recurso y lo equiparamos a la vida humana misma. Como cuando decimos, al comprobar que no nos ha tocado la lotería: “al menos nos queda la salud”.

Sin embargo, esta popularidad no se traduce en una idea clara de lo que significa la salud. Se trata de un concepto cambiante, en evolución. Por ejemplo, hasta hace pocas décadas, salud era un equivalente de “falta de enfermedad”, y ceñía sobre todo al ámbito de la salud física. Pero la famosa definición de la Organización Mundial de la Salud de 1946 estableció que la salud es «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Esta definición ha recibido numerosas críticas, pero algunas de sus ideas han calado hondo. Por ejemplo, que el bienestar de la persona va a más allá de no padecer enfermedades, y que depende de varios aspectos o dimensiones.

Posteriormente se han realizado numerosos intentos de hacer operativa esta definición. Uno de los más famosos es el denominado modelo “biopsicosocial”, desarrollado por George Engel en 1977. Para este autor, la salud se entiende mejor en términos de una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales y no puramente en términos biológicos. Contrasta con el modelo reduccionista tradicional, puramente biológico, que postula que los procesos de enfermedad pueden ser explicados únicamente en términos de una desviación de la función normal provocados por un agente patógeno, genético, anormalidad del desarrollo o lesión.

Este modelo, que sigue vigente especialmente en disciplinas como la psiquiatría, la fisioterapia, la terapia ocupacional y el trabajo social clínico, ha servido de inspiración a otros, que lo complementan con algunas otras dimensiones que también parecen importantes para la salud.

Así han surgido, por ejemplo, los modelos ambientalistas o ecológicos, inspirados en la teoría de sistemas y el pensamiento sistémico, con autores como René Dubos. En este tipo de modelo, la salud solo es posible en el contexto de una relación ecológica equilibrada y compensada; es decir, favorable a la vida humana pero en un proceso permanente de variación biológica y de adaptación del hombre a su ambiente.

Finalmente, una de las aportaciones más recientes a los modelos de salud es la reincorporación de la dimensión transcendental o espiritual del ser humano. Hablo de rescate de esta dimensión porque ya estaba presente en la visión la salud de todas las culturas y civilizaciones en un momento de su desarrollo – el llamado modelo sobrenatural de enfermedad -, pero que luego fue relegado, al menos en Occidente, al atribuírsele como principales desventajas el situar al hombre en una posición pasiva y obstaculizar el progreso del conocimiento científico.

La renovada importancia de la dimensión transcendental de la salud se basa en dos observaciones. La primera, el hecho de que el resto de dimensiones de la salud se correlacionan positivamente con la presencia y el cultivo de la dimensión espiritual, siempre que se trate de una espiritualidad intrínseca, puesto de relieve por autores como Harold Koening. La segunda, la constatación de que el sufrimiento no es la principal amenaza para la dignidad humana, sino la pérdida de sentido, puesta de relieve principalmente por Viktor Frankl a partir de su experiencia personal en el holocausto nazi.

Este hecho plantea un imperativo ético para los médicos y para el conjunto de los agentes de salud, en sus diversas disciplinas. Si la dimensión transcendental o espiritual es importante para las personas que atendemos, es nuestra obligación tenerla en cuenta, comprenderla y alentarla en aras de su sanación.

Quizás por primera vez en la evolución del concepto de salud, estemos completando el círculo, justo en el momento en el que el fenómeno del suicidio alcanza dimensiones epidémicas. La Organización Mundial de la Salud hizo públicas en 2014 unas estimaciones según las cuales alrededor de 800. 000 personas se suicidan al año en todo el mundo, uno cada 40 segundos. A la vez, por cada persona que consuma el suicidio, otras 20 lo intentan sin éxito. Con toda probabilidad, estas cifras han quedado obsoletas. Los daños son incalculables, y no solo por las vidas truncadas, sino por el inmenso dolor que se genera en el entorno de cada una de ellas.

Desde mi punto de vista, lo opuesto a la muerte no es estrictamente la vida, sino más bien la vida con salud, considerándola desde el punto de vista multidimensional que hemos descrito más arriba. Cuando la Organización Mundial de la Salud dedica el día mundial de la salud mental de 2019 a la prevención del suicidio, probablemente aprovecharemos para reivindicar programas de prevención en el medio escolar y laboral, en el papel de la atención primaria, o en la puesta en marcha de programas específicos dentro de los servicios de salud mental. Por supuesto, estas iniciativas son necesarias, sobre todo porque cuentan ya con evidencia científica sobre su efectividad. El suicidio puede prevenirse, pero es necesaria una estrategia nacional multisectorial integral; a día de hoy apreciamos ya grandes diferencias entre distintas comunidades autónomas acerca de la intensidad y el tipo de programas aplicados.  

Pero no creo que sea suficiente. La prevalencia de las enfermedades mentales se mantiene relativamente estable, mientras que la de las conductas suicidas aumenta. En mi opinión, el sufrimiento generado por la enfermedad mental predispone al suicidio y a veces lo condiciona, pero la decisión final se toma desde la desesperanza y muchas veces desde la rabia, con frecuencia potenciados por el empleo de alcohol y otras sustancias. Y en estos motivos, las dimensiones trascendental y social de la salud tienen una importancia crucial. La pregunta correcta sería por lo tanto, ¿qué tipo de sociedad hemos construido en la que personas solitarias y frustradas, sin un sentido para su vida, opten cada vez más por quitársela? La respuesta que demos a la pregunta y sobre todo lo que hagamos para cambiarla será en mi opinión el mejor programa de prevención del suicidio.

Respuestas estriatales relacionadas con la recompensa después del estrés en individuos sanos y pacientes con trastorno bipolar

El estrés tiene un impacto importante en la aparición y la recurrencia de los episodios del estado de ánimo en el trastorno bipolar (BD), pero los mecanismos subyacentes siguen siendo desconocidos.

Estudios anteriores han demostrado distintos efectos del estrés dependientes del tiempo sobre el procesamiento de recompensas en individuos sanos. El procesamiento de recompensas deteriorado es una característica central de BD, y el procesamiento de recompensas alterado durante la recuperación del estrés podría influir en el desarrollo y curso del trastorno bipolar.

Investigamos las respuestas cerebrales durante el procesamiento de recompensas 50 minutos después del estrés utilizando imágenes de resonancia magnética funcional en 40 sujetos de control sanos y 40 pacientes con BD eutímica asignados a una prueba de estrés agudo (Prueba de estrés social de Trier) o una condición sin estrés.

El estrés agudo aumentó los niveles de cortisol tanto en sujetos de control sanos como en pacientes con BD. Las respuestas del estriado ventral al resultado de la recompensa aumentaron en sujetos de control sanos durante la recuperación del estrés, pero no en pacientes con BD. Para anticipación, no se encontraron diferencias entre los grupos después del estrés.

Por primera vez, mostramos un procesamiento de recompensa alterado en pacientes con BD durante la fase de recuperación del estrés. Estos datos sugieren una reducción de la flexibilidad neuronal de la señalización hedónica en respuesta a los desafíos ambientales. Esto puede aumentar la susceptibilidad a eventos vitales estresantes en el futuro y desempeñar un papel en el desarrollo de una mayor psicopatología a largo plazo.

Modulación de la actividad cerebelosa en la esquizofrenia

Las teorías que involucran al cerebelo en la fisiopatología de la esquizofrenia tienen una larga tradición, que aumenta y disminuye a lo largo de la historia de la psiquiatría. Ahora, estudios preliminares sugieren que la modulación de la actividad cerebelosa podría aliviar los síntomas de la esquizofrenia.

En su trabajo seminal “Demencia precoz y parafrenia”, Kraepelin informa que la esquizofrenia podría estar acompañada de signos cerebelosos, como trastornos del equilibrio, escalonamiento, adiadococinesia y temblor. Él atribuyó estas observaciones a Dufour, también acreditado con la hipótesis de las formas “cerebelosas” de demencia praecox. Curiosamente, en un capítulo posterior, también menciona la presencia de cambios atróficos en el cerebelo, como lo señalan Klippel y Lhermitte (consulte el archivo de material complementario para obtener referencias adicionales).

En ese momento, el cerebelo se consideraba exclusivamente por su papel en las funciones motoras, y los síntomas motores se consideraban menos importantes en el cuadro clínico del trastorno. La llegada del tratamiento farmacológico eclipsó aún más la importancia de los síntomas motores primarios en la esquizofrenia, con la excepción de los síntomas extrapiramidales y catatónicos; el cerebelo también fue aparentemente olvidado durante las décadas que siguieron.

El estudio de síndromes genéticos ayuda a mejorar la salud mental

El estudio de los síndromes genéticos en salud mental puede ayudar a entender la psicopatología e identificar nuevas estrategias terapéuticas para quienes los padecen.  Covadonga Martínez Díaz-Caneja,  coordinadora del grupo de investigación del Servicio de psiquiatría del Niño y del Adolescente y Salud Mental del hospital General Universitario Gregorio Marañón,  ha abordado este tema en un simposio sobre genética y salud mental en el XXII Congreso Nacional de Psiquiatría que se ha celebrado del 26 al 28 de septiembre en Bilbao.

En él, se ha transmitido a los psiquiatras asistentes, muchos de ellos clínicos, información básica sobre aspectos importantes en genética “para poder entender por un lado los resultados en investigación que se ha ido publicando recientemente y, por otro lado, para intentar transmitirles cuál era la posible utilidad práctica de estos hallazgos”.  

Martínez Díaz-Caneja es una de las cuatro profesionales que trabajan en un programa pionero de genética y Salud Mental del hospital General Universitario Gregorio Marañón que echó a andar en el año 2014.

“Es un programa que ofrece atención especializada a personas con síndromes genéticos que presentan psicopatología o presentan un trastorno genético con alto riesgo de asociarse con trastornos mentales o con problemas del neurodesarrollo”, ha explicado.  

Mejorar el entendimiento 

Durante su intervención, ha explicado por qué puede ser útil estudiar este tipo de síndromes genéticos. Y es, sobre todo, porque puede ayudar a entender la fisiopatología de las enfermedades mentales y las dificultades que tienen estas personas.


“El estudio nos puede ayudar a desarrollar tratamientos”

“También nos puede ayudar a desarrollar tratamientos, porque al ser síndromes genéticos tienen una causa genética conocida y es más fácil identificar las vías que están alteradas y poder identificar posibles dianas terapéuticas”, asegura en una entrevista con Redacción Médica.  

“Hay otro aspecto fundamental -prosigue- que tiene más que ver con el hecho de que son personas que muchas veces, a pesar de que tienen unas altas tasas de patología,  no reciben la atención adecuada porque no se entiende la forma en la que manifiestan la psicopatología, o no se les da la suficiente importancia. Por ese motivo empezamos nosotros el Programa de genética y Salud mental”.  

Algunos de estos trastornos genéticos pueden llegar a tener un 90 por ciento de riesgo de desarrollar trastornos mentales y, sin embargo, en ocasiones el tratamiento que pueden recibir no es el que deberían según las guías clínicas.
Los dos grandes síndromes genéticos

Martínez Díaz-Caneja ha centrado la presentación, sobre todo, en aspectos clínicos y de investigación relacionados los síndromes genéticos que ven más a menudo en su consulta: síndrome de Prader Willi y el síndrome de delección 22q11,  ambos poco frecuentes.  

El síndrome de Prader Willi, explica, se un síndrome que afecta a una de cada 10. 000 personas y que caracteriza por un retraso en el desarrollo, discapacidad intelectual. “Son jóvenes -señala- que van a tener muchísimos problemas en relación con la regulación del apetito y de la ingesta. El reto que nos encontramos en la práctica clínica es que además de hacer medidas conductuales para evitar que tengan acceso a lac omida, de momento no hemos conseguido encontrar tratamiento farmacológico”.

Por ello, explica la psiquiatra que se está realizando mucha investigación en este caso, así que han aprovechado para presentar explicar los tratamientos que les funcionan en consulta, así como mostrar lo que se está publicando  sobre ello.  

El síndrome de delcción 22q11,   más frecuente, puede aparecer en uno de cada 2000 recién nacidos vivos. Se caracteriza por una pérdida del material genetico brazo largo del cromosoma 22 y se asocia con una serie de manifestaciones neuropsiquiátricas.


“Es probable que estos niños tengan necesidades educativas específicas”

“Es muy frecuente que haya alteraciones cardiacas, problemas inmunitarios, infecciones… Y también problemas en la formación del paladar, por lo que tienen una voz nasal característica. Además, se ha visto que tieen un riesgo aumentado de presentar todo tipo de trastornos mentales, pero de forma muy específica psicosis y trastornos del espectro de la esquizofrenia”, asegura.

Se trata de un programa clínico en el que también se realiza investigación. La frecuencia del seguimiento y tratamiento se personaliza en función de la edad y las necesidades de las personas a las que se atiende.  Cuando los pacientes llegan con muy pocos años, intentan identificar las señales de alarma para, por ejemplo, derivarlos a atención temprana. Por eso, se coordinan con otros profesionales, sobre todo de la educación, ya que es probable que estos niños tengan necesidades educativas específicas.
Atender antes 

“Y a medida que se van haciendo mayores, nosotros les seguimos. Les vamos monotorizando.  Cuando aparece psicopatología o síntomas que nos preocupan más, vamos interviniendo. A lo largo de todo el proceso ofrecemos información y apoyo a los familiares. Y,   según la psicopatología, les ofrecemos los tratamientos necesarios”, comenta.  

“Ahora nos llega la mayoría de los pacientes -continúa- poco después de realizar el diagnóstico genético,  que en algunos casos es muy pronto. Normalmente los solemos ver por primera vez antes de los seis años. Después, les vamos siguiendo con una frecuencia variable anual o bianual si no hay psicopatología, si no hay ningún signo de preocupación. Y en los que vemos que sí presentan síntomas o manifestaciones que nos preocupen, les damos ya citas más frecuentes como se las daríamos en otros contextos”.

“También estamos pendientes de si aparecen factores de riesgo como acoso escolar,  que es muy frecuente en personas con problemas del neurodesarrollo y síndromes genéticos, para poder intervenir de forma precoz”, explica.

“Como muchos de los pacientes ya nos conocen desde pequeños es más fácil muchas veces detectar cuando hay alguna señal de alarma  -prosigue- y además permite que cuando aparece psicopatología podamos atenderles mucho antes y ofrecerles una atención más adecuada”.

Evaluación de la efectividad de aripiprazol lauroxil para el tratamiento de la esquizofrenia

RESUMEN

Los ensayos clínicos de esquizofrenia comúnmente miden los cambios observados en la puntuación total de la escala de síndrome Positivo y Negativo (PANSS). Sin embargo, es más intuitivo pensar en la respuesta frente a la no respuesta, un resultado binario. La evaluación de los resultados binarios permite el cálculo del número necesario para tratar (NNT) para los resultados terapéuticos, el número necesario para dañar (NNH) para los resultados adversos y la probabilidad de ser ayudado o perjudicado (LHH) para demostrar compensaciones de beneficio / riesgo. Aquí, NNT, NNH y LHH se utilizaron para evaluar la utilidad clínica de aripiprazol lauroxil en pacientes con exacerbación aguda de esquizofrenia.

Se tomaron datos categóricos de eficacia y tolerabilidad del ensayo pivotal de fase 3 que evaluó aripiprazol lauroxil para el tratamiento de una exacerbación aguda de la esquizofrenia. Los valores de NNT y NNH, con IC del 95%, se calcularon en este análisis post hoc.

Utilizando la población por intención de tratar para las dosis agrupadas de aripiprazol lauroxil (441 mg [n = 196] y 882 mg [n = 204] q4w), las tasas de respuesta (≥30% de mejora con respecto a la puntuación total de PANSS inicial) 35. 3% para los brazos de aripiprazol lauroxil versus 18. 4% para placebo (n = 196), produciendo un NNT de 6 (IC 95%: 5–11). Las tasas de interrupción debido a eventos adversos (EA) fueron más altas entre los pacientes asignados al azar a placebo que a cualquiera de las dosis de aripiprazol lauroxil. La acatisia fue el único EA con una incidencia ≥5% en cada grupo de aripiprazol lauroxil y al menos el doble que el placebo (11. 6%, 11. 5% y 4. 3% de los pacientes que recibieron aripiprazol lauroxil 441 mg, 882 mg y placebo, respectivamente) , produciendo un NNH de 14 (IC 95%: 9–33) para las dosis agrupadas de aripiprazol lauroxil versus placebo. Al calcular la LHH para la respuesta terapéutica frente a la acatisia, el aripiprazol lauroxilo tenía 2, 3 veces más probabilidades de producir una respuesta terapéutica que un incidente de acatisia.

TDAH en adultos, todavía un problema invisible

Hasta hace poco, el TDAH en adultos (Trastorno por Déficit de atención con Hiperactividad) era un gran desconocido. Durante mucho tiempo se pensó que los síntomas esenciales de este cuadro se presentaban únicamente en edad infantil pero en los últimos años sabemos que la realidad es otra. Un gran número de personas que padecieron el trastorno en su infancia, continúan manteniendo los síntomas esenciales hasta la vejez. Según Weiss,  “el TDAH puede ser el trastorno psiquiátrico no diagnosticado más común en los adultos.

En los últimos años se ha incrementado de manera considerable el número de estudios acerca de este tema y hoy sabemos con toda certeza que más del 50% de los niños que tuvieron TDAH en la infancia mantienen en la vida adulta los síntomas esenciales del cuadro.

¿Cómo reconocer el TDAH en la vida adulta?: La falta de atención, la impulsividad y la hiperactividad son los síntomas distintivos de este trastorno, tanto en niños como en adultos. Pero con la edad muchas manifestaciones cambian de forma y con frecuencia todavía se les atribuye un origen equivocado como el estrés, el ritmo de vida intenso… La investigación establece que en la vida adulta, los síntomas principales del TDAH dan la cara principalmente en forma de: importante desorganización, problemas de atención y memoria, mala administración del tiempo, dificultades en la resolución de problemas, impulsividad e hiperactividad.

Y es que los adultos aquejados de este trastornosuelen presentar grandes dificultades para mantener la atención,  incluso cuando se esfuerzan por hacerlo. Con frecuencia no recuerdan lo que acaban de leer o escuchar. Les cuesta organizarsey priorizar tareas y suelen ser muy olvidadizos. Pero, a diferencia de los niños, la hiperactividad motriz no suele ser incapacitante. No corren, ni saltan sin parar. Afortunadamente. Generalmente, ésta se manifiesta en forma de inquietud,  con movimientos constantes de manos y pies y/o hablando sin parar.

Otra de las características fundamentales de los TDAH se encuentra en su dificultad para inhibir impulsos y pensamientos.  Es por eso que, a pesar de la edad, siguen metiendo la pata con frecuencia y toman decisiones importantes de manera precipitada e impulsiva, sin analizar las consecuencias. Dicen lo que piensan sin sopesar quién está delante y además presentan una escasa tolerancia a la frustración y muchas dificultades para esperar.

Estas manifestaciones hacen que la vida de un adulto con TDAH sea  a veces muy difícil y más cuando, por si fuera poco, los estudios establecen que un 60-70% de ellos tiene algún riesgo de padecer dificultades sociales, trastornos de ansiedad, frustración e ira, trastornos afectivos, depresión, trastornos del sueño, u otros debidos a la falta de control (conducta antisocial, trastornos compulsivos, abuso de sustancias o accidentes de tráfico).

Sin embargo, no solo poseen áreas vulnerables. También gozan de cualidades muy positivas que a veces olvidamos y que hay que fomentar por encima de todo porque desde ellas puede cimentarse el éxito de su vida futura. Muchos son inteligentes, creativos, divertidos y realizan actos elogiosos. Algunos son muy queridos o incluso el alma de su grupo.

Pero de lo que no cabe duda es que la vida con ellos es muy intensa y quererlos supone un gran reto. Más cuando son adultos y no los entendemos, ni gozamos de autoridad para controlarlos, pues nos obligan a estar en permanente alerta.

Por eso poder hablar hoy de la existencia de TDAH en adultos supone un gran avance, un alivio y una luz para muchas personas aquejadas del trastorno y para sus familias, que hasta ahora se enfrentaban a un problema muchas veces invisible. Por suerte, en la actualidad contamos con profesionales ampliamente preparados para un diagnóstico certero y una intervención eficaz.

¿Cómo ayudarles? Esta afectación tiene una contrastada base biológica y la medicación con estimulantes ha demostrado ser, también en los adultos, una pieza clave en la mejora de la sintomatología esencial del cuadro.

Sin embargo, todos los estudios coinciden en establecer que el tratamiento más efectivo es aquél que combina la medicación con una intervención psicológica orientada al desarrollo de habilidades conductuales, cognitivas, sociales, y emocionales que ayuden a controlar los síntomas y los posibles trastornos asociados.  S. Young y J. Braham, profesoras del KingsCollege de Londres, fueron pioneras en el desarrollo de un modelo de intervención global para el TDAH en adultos cuya eficacia hoy se encuentra ampliamente contrastada.

No obstante, además de la medicación y la intervención, todos los estudios avalan que la familia constituye una delas piezas clave de la recuperación. Pero en su importante función, necesitan conocimiento y sobre todo mucha ayuda para orientar, contener y estimular a sus seres queridos y, sobre todo, para no desfallecer con ellos.

Por todo lo señalado debemos ser positivos. El diagnóstico y la intervención del TDAH son cada vez más tempranos. Gracias a ello, y aunque es un trastorno crónico, es posible que en un futuro muchos de los que trabajaron en la infancia lleguen a la vida adulta con los síntomas esenciales muy controlados y grandes posibilidades de una vida plena. Existen muchos casos de niños que lucharon incansablemente con ayuda de padres y profesionales y que hoy afrontan la vida adulta con amplias posibilidades de éxito. Sin embargo,  todavía existen muchos adultos de nuestra generación que no fueron diagnosticados en edad infantil y a los que aún no se les ha ocurrido buscar la causa de sus males en esa dirección.

Aún queda mucho por hacer. El TDAH en adultos todavía está infradiagnosticado y por ello,  mal comprendido e incorrectamente tratado.  Ante la sospecha es determinante acudir a profesionales que confirmen el diagnóstico y coordinen el tratamiento. Pero queda un gran reto: reconocer los síntomas y, mucho más difícil, sobre todo para los adultos… pedir ayuda.

Se publica el libro ‘Relatos de vida’ con el objetivo de compartir experiencias entre pacientes con esquizofrenia

Un total de 36 pacientes con esquizofrenia han querido compartir sus emociones, sueños y anhelos más allá de su enfermedad en el libro ‘Relatos de vida’, editado por Janssen Pharmaceutical Companies of Johnson & Johnson en colaboración con 14 asociaciones de pacientes y que busca la integración de estas personas en la sociedad, eliminando el estigma asociado a la salud mental y fomentando que se empatice con una realidad que viven miles de españoles.

La obra se ha presentado en el marco del XXII Congreso Nacional de psiquiatría en Bilbao y forma parte del proyecto ‘Tiempo’, una iniciativa que tiene por objetivo facilitar que estas personas tengan la oportunidad de demostrar sus logros, así como ayudar a otras que estén pasando por esta misma situación.

El coordinador del grupo de Recuperación funcional del Proyecto VIVE, Miquel Roca, explica que “el proceso de recuperación funcional de estas personas es complejo, ya que no hay una única meta y el camino está lleno de etapas”. Así, señala que “el tiempo es fundamental para el ser humano, más aún cuando el proyecto vital se ve interrumpido por una enfermedad, y es tan esencial que decidimos llamar a este proyecto en el que los pacientes describen su proyecto de vida con una enfermedad mental”.

El libro parte de la premisa de que la información sobre estas enfermedades puede ayudar a que se entiendan, a que se visibilicen y a que se estigmatice menos al que la sufre. “Conocer experiencias propias de personas que conviven con la esquizofrenia y no solo de profesionales que ofrecen información más técnica, es muy positivo para el paciente y su familia, precisamente éste es uno de los motivos por el que decidí participar en el libro”, afirma María Jesús García Villa, que ha compartido su historia en la publicación.

Por ello, en cuanto al estereotipo, el doctor Roca apunta que, aunque se ha avanzado mucho en reducirlo, aún queda un largo camino por recorrer, pues “no es solo un estigma de la enfermedad mental, sino de las personas con enfermedad mental, de la propia psiquiatría e incluso del psiquiatra”. No obstante, asegura estar convencido de que “tanto el desarrollo como el resultado de este proyecto proyecto, convertido en este libro, va a contribuir a mitigarlo”.

Por su parte, García Villa argumenta que iniciativas como ésta sirven para dar “esperanza” y “apoyo” a los que conviven con esta situación. “Somos un ejemplo de personas que han podido continuar con su vida y eso es esperanzador”, y añade que contar su historia le ha “dado fuerzas para salir del armario y participar en la sociedad”. En esta línea, añade que “el silencio no ayuda”, porque “tener una enfermedad no te define como persona, es algo puntual, una parte de la historia, pero no un proyecto de vida”.

La contaminación también está relacionada con la prevalencia de trastornos psiquiátricos

Los resultados de un nuevo estudio publicado en PLOS Biology por un grupo internacional de investigadores que utilizan grandes conjuntos de datos de Estados Unidos y Dinamarca sugieren una posible relación entre la exposición a la contaminación ambiental y el aumento de la prevalencia de trastornos psiquiátricos.

Los investigadores están estudiando cada vez más los efectos de la influencia medioambiental sobre las patologías psiquiátricas y neurológicas, motivada por la evidencia emergente de eventos como el smog que asfixió a Nueva Delhi hace dos años alcanzando niveles de récord en contaminación

El equipo ha descubierto ahora que la mala calidad del aire se asocia a tasas más altas de trastorno bipolar y depresión mayor tanto en las poblaciones estadounidenses como danesas. La tendencia parece aún más fuerte en Dinamarca, donde la exposición al aire contaminado durante los primeros diez años de vida de una persona también predice un aumento de más del doble en la esquizofrenia y los trastornos de la personalidad.

“Nuestro estudio muestra que vivir en áreas contaminadas, especialmente al principio de la vida, es predictivo de trastornos mentales tanto en Estados Unidos como en Dinamarca -precisa el biólogo computacional Atif Khan, autor del nuevo estudio-. El entorno físico, en particular la calidad del aire, garantiza más investigación para comprender mejor cómo nuestro entorno está contribuyendo a los trastornos neurológicos y psiquiátricos”.

Para cuantificar la exposición a la contaminación del aire entre individuos de Estados Unidos, el equipo de la Universidad de Chicago utilizó las mediciones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos de 87 mediciones de calidad del aire. Para las personas en Dinamarca se usó un registro nacional de contaminación que rastreó un número menor de contaminantes con una resolución espacial mucho más alta.

A continuación, los investigadores examinaron dos conjuntos de datos de población, el primero fue una base de datos de reclamaciones de seguros de salud de Estados Unidos que incluyó 11 años de quejas de 151 millones de personas.

El segundo conjunto de datos consistió en los 1, 4 millones de individuos nacidos en Dinamarca desde 1979 hasta 2002 que vivían y residían en Dinamarca en su décimo cumpleaños. Debido a que a los daneses se les asignan números de identificación únicos que pueden vincular información de varios registros nacionales, los investigadores pudieron estimar la exposición a la contaminación del aire a nivel individual durante los primeros diez años de su vida.

Los hallazgos no han estado exentos de controversia. “Este estudio sobre trastornos psiquiátricos es contraintuitivo y generó una resistencia considerable por parte de los revisores”, explican los autores. De hecho, las opiniones divididas de los revisores llevaron a PLOS Biology a encargar un artículo complementario especial a John Ioannidis, de la Universidad de Stanford, que no está relacionado con el estudio, pero ayudó a la revista con el proceso editorial.

“Una asociación causal de la contaminación del aire con enfermedades mentales es una posibilidad intrigante. A pesar de los análisis que implican grandes conjuntos de datos, la evidencia disponible tiene deficiencias sustanciales y una larga serie de posibles sesgos pueden invalidar las asociaciones observadas -advierte Ioannidis en su artículo-. Se necesitan más análisis por parte de múltiples investigadores, incluidos los contrarios”.

Rzhetsky también advirtió que las asociaciones significativas entre la contaminación del aire y los trastornos psiquiátricos descubiertos en el estudio no necesariamente significan causalidad, y reconoce que se necesita más investigación para evaluar si los impactos neuroinflamatorios de la contaminación del aire comparten vías comunes con otras condiciones inducidas por el estrés.