
Se trata de la tercera enfermedad en frecuencia, tras el asma y la obesidad, entre las adolescentes, y la alteración psiquiátrica más común en mujeres jóvenes. Por ello, la intervención coordinada de equipos multidisciplinares y el seguimiento es clave para la evolución clínica de los pacientes.
Este tipo de trastornos tienen un origen multifactorial (biológico, psicológico, familiar y sociocultural) y se caracterizan por ser prolongados en el tiempo, causar daño a la salud y afectar en las relaciones sociales de los pacientes
Desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) recuerdan que la complejidad del tratamiento precisa de una intervención coordinada de equipos multidisciplinares y el seguimiento a largo plazo de cada caso, que deben ser abordados de manera individualizada.
Los trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos (TCA) están motivados por un comportamiento patológico frente a la toma de alimentos y una obsesión por el control de peso y la imagen corporal, acompañados de una percepción distorsionada de la misma. En este sentido, desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) recuerdan que son trastornos de origen multifactorial (biológico, psicológico, familiar y sociocultural) y que la pauta para que sean considerados como tal es que se trate de un comportamiento prolongado en el tiempo, que cause un daño significativo a la salud y/o capacidad física y que repercuta, además, en las relaciones sociales de la persona que lo padece.